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DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN AMERICANA DE JURISTAS SOBRE LA DENOMINADA "GUERRA CONTRA EL TERRORISMO" Y EL TRATAMIENTO DE PRISIONEROS DE PRESUNTOS TALIBANES Y/o MIEMBROS DE AL QAEDA


Aprovechando el efecto emocional de los atentados de 11 de setiembre, el Gobierno de los Estados Unidos, con el argumento de la " guerra total al terrorismo " y contando con la extrema disponibilidad de otros Gobiernos, intimidados con argumentos como el de " quien no colabora con nosotros, está con los terroristas ", extendió considerablemente su control militar, político y represivo sobre todo el planeta en estrecho concierto con las estrategias de expansionismo económico de sus más grandes empresas transnacionales, varias de las cuales están directamente representadas en las altas esferas de la administración del Estado de dicho país.

Así se han instalado en Asia Central, (el sueño que no alcanzaron a realizar Napoleón ni Hitler) con sus gigantescas reservas de petróleo y gas, han enviado tropas a Filipinas, y su embajadora en Colombia parece formar parte del Gobierno de dicho país. Las recientes modificaciones de la legislación represiva en varios países en detrimento de las libertades civiles , les permite intervenir directamente en la represión en otros Estados en nombre de la " colaboración en la lucha contra el terrorismo ".

El Consejo de Seguridad se ha convertido en una cámara registradora, "ex post facto", de las decisiones del Gobierno de los Estados Unidos, invocando, contra sus propias decisiones anteriores y contra la opinión de todos los juristas competentes e imparciales, el derecho de legítima defensa en relación con los ataques terroristas del 11 de setiembre (Resoluciones 1368 y 1373). Otro tanto ha hecho la Reunión del Consejo de Ministros de Relaciones exteriores del Continente americano, como órgano de consulta del TIAR (Res.24/RES.1/01).

Muchos gobiernos de Europa, América Latina y Asia han cedido parcelas importantes de la soberanía nacional de sus respectivos Estados y se ha producido una especie de mundialización de la tristemente célebre " Escuela de las Américas", en la que se especializaron en los métodos del terrorismo de estado, casí todos los dictadores y más de 60.000 militares latinoamericanos.

Las declaraciones formuladas el 3 de enero de 2002 por el embajador Francis X. Taylor, Coordinador de antiterrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos son sumamente ilustrativas al respecto:

…" Los aliados de la OTAN han acordado proveerle a Estados Unidos la amplia gama de ayuda que solicitamos. Esto incluye uso ilimitado de su espacio aéreo, instalaciones de bases, puertos marítimos, logística, medidas de seguridad extraordinarias para las fuerzas estadounidenses en Europa, intercambio de datos de inteligencia y aviones de alerta anticipada.

… " El programa de ayuda contra el terrorismo (ATA) del Departamento de Estado, mediante el cual entrenamos a funcionarios extranjeros de seguridad y ejecución de la ley, es un pilar de este esfuerzo. El programa no solo provee entrenamiento, sino que ayuda también a promover nuestras políticas y mejorar nuestros contactos con funcionarios extranjeros para así alcanzar nuestras metas antiterroristas. Hasta la fecha, hemos entrenado mas de 20.000 funcionarios de más de 100 países. Esperamos que el financiamiento adicional del programa ATA, luego de los ataques del 11 de septiembre, nos permita acelerar la marcha de este entrenamiento… ".


Es cada vez más evidente que, con el pretexto de " combatir el terrorismo " se refuerzan en todo el mundo los mecanismos para reprimir la protesta social contra el " genocidio silencioso ", cuyas víctimas se cuentan por millones, provocado por la mundialización capitalista neoliberal. Se acelera enormemente la violación de las garantías para el ejercicio de los derechos consagrados en legislaciones nacionales, la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en otros pactos internacionales.

Contra la opinión de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos del CICR, de algunos Gobiernos e importantes ONGs, el Gobierno de los Estados Unidos ha decidido no aplicar los Convenios de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales a los prisioneros de guerra internados en condiciones infrahumanas en la base de Guantánamo y otros lugares, argumentando que son "combatientes ilegales".

El Gobierno de Estados Unidos ha convertido a la base de Guantánamo, que ocupa ilegalmente desde hace un siglo por la enmienda Platt, que le impuso a Cuba bajo la amenaza de sus fuerzas armadas presentes entonces en la Isla, en un campo de concentración para los prisioneros de la guerra de Afganistan, violando incluso dicha enmienda que no permite su uso para tales fines. Pretende hacer de la base una " tierra de nadie " jurídica, en la que no se apliquen las garantías establecidas en la Constitución de los Estados Unidos ni las normas internacionales en materia de derechos humanos y de derecho humanitario, a los prisioneros de guerra internados allí.

Con estas actitudes, y su oposición a la Corte Penal Internacional, el gobierno de USA reafirma su condición imperial, según la cual la humanidad se divide entre ciudadanos norteamericanos que gozan del derecho a un juicio legal, y los del resto del mundo que carecen de todo derecho. Olvida la advertencia de uno de los padres fundadores de su país, Thomas Paine: "El que quiera asegurarse su libertad debe proteger hasta a sus enemigos de toda opresión, porque si viola su deber establecerá un precedente que lo alcanzará a él mismo"


En consecuencia, la A.A.J. declara:

1) Que el gobierno de Estados Unidos debe garantizar a los prisioneros de guerra talibanes y/o imputados de pertenencia a la organización Al Qaeda todos los derechos establecidos en los pactos internacionales de derechos humanos y del derecho humanitario, y los de su propia Constitución;

2)
Que es preciso que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicite al gobierno de los Estados Unidos su anuencia para la realización de una visita de observación "in loco" a la base de Guantanamo, a efectos de verificar la situación;

3) Q
ue nada justifica la continuación de los bombardeos sobre Afganistan, y corresponde su cese inmediato;

4) Q
ue es indispensable que los gobiernos de los estados miembros de la ONU se pronuncien vigorosamente contra la utilización por los Estados Unidos de la excusa de "guerra contra el terrorismo", para invadir o atacar por cualquier medio a otros países.


Enero 29 de 2002.

Beinusz Szmukler
PRESIDENTE

Vanessa Ramos
SECRETARIA GENERAL

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