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NO
A LA GUERRA - DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN AMERICANA
DE JURISTAS
I)
En marzo de este año la Asociación Americana de Juristas
dijo ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas :
"
La política exterior del nuevo Gobierno de los Estados Unidos
y la recesión económica en curso en dicho país
confluyen para agravar diversos focos de tensión regionales
que pueden desembocar en guerras abiertas (ya se sabe que la guerra
es el recurso habitual de los Estados Unidos para superar sus crisis
económicas) y en nuevos ataques contra el derecho a la libre
determinación de los pueblos. Son los casos, entre otros,
de la escalada en la guerra aérea contra Irak en asociación
con el Gobierno británico, del respaldo a la política
del gobierno israelí de ignorar las resoluciones de la ONU
sobre la cuestión de Palestina, de la creciente actividad
militar de la UCK contra Serbia y Montenegro ante la pasividad cómplice
de la OTAN-KFOR,
del Plan Colombia y de la permanencia de fuerzas aeronavales de
los Estados Unidos en la isla de Vieques ".
II)
Frente a los atentados terroristas cometidos en Estados Unidos el
11 de septiembre , la Asociación Americana de Juristas los
condenó enérgicamente el 13 del mismo mes, al mismo
tiempo que se pronunciaba por el respeto de la
legalidad internacional, la búsqueda de una solución
global a todas las formas de terrorismo, y alertaba contra una réplica
militar indiscriminada que podía tener efectos devastadores
para la población civil de todos los países implicados.
El Gobierno estadounidense optó por la política del
elefante herido y junto con su más fiel aliado, el Primer
Ministro Tony Blair inició el domingo 7 de octubre ataques
con misiles teleguiados contra Kabul y otras ciudades de Afganistán,
que se repitieron los días siguientes, con el objetivo proclamado
de acabar con sus ex ahijados: los talibanes y "liquidar"
a su antiguo socio bin Laden.
El
impresionante despliegue militar en la región que precedió
a los ataques, es un importante paso más en la estrategia
estadounidense de controlar militarmente todas las regiones del
planeta, en particular aquéllas que
corresponden a sus intereses geopolíticos y geoconómicos.
III)
Hablando el 1º de octubre ante la Asamblea General de las Naciones
Unidas en nombre los países de la Unión Europea y
de otros países europeos, el representante de Bélgica
ante las Naciones Unidas hizo un llamado al respeto de la legalidad
y a encuadrar la política antiterrorista en el marco de las
Naciones Unidas.
Este
llamado y otros similares no han sido escuchados por el Gobierno
de Estados Unidos, que ha actuado por su exclusiva cuenta y con
total desprecio de la legalidad internacional.
En
efecto :
1)
La agresión militar contra Afganistán emprendida por
los Estados Unidos y Gran Bretaña; no está legitimada
ni autorizada por resolución alguna del Consejo de Seguridad,
ni por la Resolución 1373 del 28 de septiembre último,
contrariamente a lo afirmado por Jacques Chirac y Koffi Annan, entre
otros.
2) El derecho de legítima defensa, (artículo 51 de
la Carta de las Naciones Unidas) que invocan las autoridades estadounidenses
con el apoyo de algunos funcionarios de Gobiernos europeos, y que
es ambiguamente mencionado en las Resoluciones del Consejo de Seguridad
del 12 y 28 de septiembre últimos, no es aplicable al caso.
Porque la legítima defensa consiste en tomar las medidas
militares necesarias para hacer cesar una agresión en curso,
"hasta tanto el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas
necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales"
(art. 51). La agresión invocada (el ataque a las Torres gemelas
el 11 de septiembre) ya cesó y no hay relación alguna
de inmediatez temporal ni espacial -como debe existir
para que haya realmente legítima defensa- entre dicho ataque
y la agresión lanzada contra Afganistán el 7 de octubre.
Además, el Consejo de Seguridad, desde el dictado de la resolución
1373, estaría tomando las "medidas necesarias "
de que habla el art. 51. Con lo que está claro que toda iniciativa
unilateral posterior al 28 de septiembre es contraria a la Carta
de las Naciones Unidas y viola la misma Resolución 1373.
3)
Existe un cuadro normativo específico de lucha contra el
terrorismo, que consiste en 12 Convenios internacionales , desde
el "Convenio sobre las infracciones y ciertos otros actos cometidos
a bordo de aeronaves", de 1963, hasta el "Convenio Internacional
para la represión de la financiación del terrorismo",
del 9 de diciembre de 1999, el que omite una definición clara
y
completa de terrorismo, pues la contenida en su artículo
2, incisos a) y b), es insuficiente. Dichos Convenios han sido ratificados
por 83 Estados entre los que no figura Estados Unidos, que sólo
los ha firmado. Por cierto que ninguno de estos Convenios prevé
el ataque armado contra un país como medio de represión
al terrorismo.
El
ataque contra Afganistan es, pues, un caso flagrante de venganza
privada, claramente violatorio del derecho internacional y por la
forma de su realización, del derecho internacional humanitario
contenido en los Convenios de Ginebra de 1949 y en sus Protocolos
Adicionales de 1977.
IV)
En cuanto a la aplicación del "Convenio para la Represión
de la Financiación del Terrorismo", es de señalar
que un informe reciente de una Comisión parlamentaria francesa
acusa a Gran Breataña, principal plaza financiera mundial,
de " grave complacencia" respecto del lavado de dinero
y afirma que Londres es un " lugar de inversión para
las organizaciones
terroristas ".
El diputado francés Montebourg ha invitado al Primer Ministro
Blair "que predica por el mundo la lucha contra el terrorismo"
a "poner orden en sus propias caballerizas" (AFP, Paris,
10/10/2001)
V)
Ciertos medios de comunicación, comienzan ya a hablar de
la "precisión quirúrgica" de los ataques,
que ya produjeron, en Kabul, la muerte de cuatro civiles miembros
de una organización que se ocupa -por cuenta de la ONU- de
retirar las minas antipersonales sembradas en todo Afganistán,
y la destrucción de su edificio. Los talibanes han denunciado
300 civiles víctimas
de los bombardeos "quirúrgicos " que, como se sabe,
durante la guerra del Golfo costaron la vida a 200.000 civiles.
No
puede caber duda alguna que los ataques a Afganistán , destruido
por veinte años de guerra y sometido a una dictadura implacable
(instalada con la participación determinante de los Estados
Unidos) , desencadenarán en dicho país una catástrofe
humanitaria de enorme envergadura, con su secuela de muertes, destrucciones
y desplazamiento de enormes masas de refugiados.
Organizaciones
humanitarias como Médicos Sin Fronteras y Médicos
del Mundo han declarado que los víveres arrojados por Estados
Unidos desde aviones carecen de eficacia, pues es muy improbable
que lleguen a quienes realmente los necesitan y uno de ellos dijo
que la finalidad de la operación es de propaganda para uso
interno, a fin de que el pueblo estadounidense se
convenza del "humanismo " de sus dirigentes. Pero
Bush ha dicho que este es sólo el comienzo y que las operaciones
durarán
largo tiempo, insinuando que otros países de la región
entran en los planes militares de los Estados Unidos, sin hacerlo
conocer ni a los Gobiernos de los países miembros de la OTAN,
que fueron informados por teléfono una hora antes del comienzo
de los ataques del domingo contra Afganistán.
VI)
El porvenir inmediato se anuncia sombrío, porque además
del riesgo de una convulsión incontrolable en toda la región
de Asia Central y Oriental, no hay que descartar represalias terroristas
en cualquier parte del mundo.
En
los países occidentales la gente común tiene miedo
y el miedo conduce a la irracionalidad de ver en cada musulmán
un terrorista que hay que neutralizar. Ya se han producido numerosos
atentados racistas en varias partes del mundo, particularmente en
los Estados Unidos.
Las
libertades democráticas ya han comenzado a sufrir (los movimientos
sociales de protesta comienzan a ser asimilados a acciones terroristas
e incluso en algunos países los Gobiernos acusan a partidos
de oposición de estar vinculados a terroristas). Y la censura
y la autocensura están a la orden del día.
VII)
El despliegue militar tiene un enorme costo económico, para
regocijo del complejo militar-industrial de los Estados Unidos .
El Gobierno de dicho país decidió hace unos días
bajar los impuestos y como alguien tiene que pagar la guerra y los
consiguientes beneficios de la industria bélica, pasará
la factura a sus aliados, como hizo después de la guerra
del Golfo. Y también hará pagar a todo el mundo, a
través de los mecanismos financieros que le permiten succionar
el producto del trabajo y el ahorro de todos los
pueblos. Dejando
de lado el terrorismo económico , practicado bajo la hegemonía
de los Estados Unidos y que produce millones de víctimas
en todo el mundo, la Asociación Americana de Juristas reitera
su condena al terrorismo "tradicional ", no sólo
por evidentes razones humanitarias, sino porque contribuye a crear
situaciones como la actual y porque con independencia de
la motivaciones invocados por los autores directos y promotores,
sirve siempre , cualquiera sea su origen , a impedir, paralizar
o desnaturalizar los movimientos populares.
Es
oportuno recordar que los Estados Unidos y sus servicios de inteligencia
son, desde hace muchos años, los principales promotores e
instigadores de acciones terroristas en todo el mundo, desde el
genocidio (Indonesia, 1965: 500.000 muertos), pasando por la formación
de terroristas de Estado en la ex Escuela de las Américas,
ahora denominada Instituto de Defensa para la Cooperación
de la Seguridad Hemisférica.- hasta el asesinato de personalidades
políticas de distintos países ("Alleged assassination
plots involving foreing leaders, An Interim Report", Comisión
Church del Senado norteamericano, U.S. Government Printing Office,
November 18, 1975), y los atentados con explosivos con un saldo
de numerosas víctimas, como los que
tuvieron lugar para desestabilizar a Italia en los decenios de 1970
y de 1980 con la participación de miembros de los servicios
italianos de seguridad militar (SISMI) y de la CIA , según
lo acreditado por los tribunales italianos. Hay que incluir los
actos terroristas contra Nicaragua, entre ellos el minado del puerto
de Corinto (sentencia de la Corte Internacional de Justicia, 27/6/86)
financiados con la venta de armas a Irán y con el tráfico
de drogas (Informe de la Comisión Kerry del Senado estadounidense,
publicado el 13 de abril de 1989 e "Irán- Contra Affair.
Report of the Congressional Commitees. U.S. House of Representatives
Select Committee, 100th Congress, 1st Session, Washington 1987")
y los cometidos en Cuba desde hace decenios, que han producido millares
de víctimas, muchos de cuyos autores siguen gozando de impunidad
bajo la protección de los Estados Unidos.
VIII)
Por todo ello, la Asociación Americana de Juristas:
1)
Condena la agresión desatada por Estados Unidos y Gran Bretaña,
con el apoyo de otros estados, contra Afganistán;
2) Reitera su condena total al terrorismo, incluidos los ataques
militares indiscriminados contra la población civil;
3) Rechaza enérgicamente toda amalgama que se pretenda hacer
entre el terrorismo y los movimientos de liberación , o con
el derecho de los pueblos a rebelarse contra la injusticia y la
opresión, consagrado en el Preámbulo de la Declaración
Universal de Derechos Humanos.
4) Exige de todos los Gobiernos la búsqueda de una solución
global a la crisis actual mediante la cooperación en el seno
y bajo la dirección de la Organización de Naciones
Unidas".
5) Invita a los juristas y a sus organizaciones a pronunciarse contra
la guerra, el terrorismo, y los brotes de racismo y xenofobia, por
el por el pleno respeto de la legalidad internacional y las libertades
democráticas, incluida la libertad de información;
Octubre
15 de 2001.
Beinusz
Szmukler - Presidente
Vanessa Ramos - Secretaria General
Alejandro Teitelbaum - Representante Permanente ante la ONU en Ginebra
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