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ASOCIACIÓN AMERICANA DE JURISTAS

SUBCOMISIÓN DE PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
53 º PERÍODO DE SESIONES- JULIO - AGOSTO 2001

Orador: Jairo SÁNCHEZ
(Intervención oral realizada ante la Subcomisión el 1º de agosto a las 12.30 hs.)

Señor Presidente:

La historia de los siglos 19 y 20 está marcada por dos series de acontecimientos paralelos y contrapuestos: la lucha de los pueblos de África, América Latina y Asia por su liberación y la constitución de numerosos nuevos Estados nacionales por un lado y, por el otro, las brutales agresiones coloniales y neocoloniales de las grandes potencias contra dichos pueblos y jóvenes Estados a fin de conservar o recuperar mercados y continuar explotando sus recursos naturales. Desde las guerras
del opio contra China y el despojo de una parte del territorio de México en el decenio de 1840 hasta el presente, esas agresiones han tomado distintas formas. Entre ellas las guerras coloniales en África y Asia; la promoción de golpes de Estado, por ejemplo en Irán en 1953 y en Chile en 1973; las invasiones militares: Guatemala en 1954, Cuba en 1961, República Dominicana
en 1965, Granada en 1983 y Panamá en 1989; la promoción de luchas interétnicas; los embargos, como los que sufren actualmente Cuba e Irak; el apoyo a dictaduras complacientes con el capital transnacional; la financiación y apoyo político y militar a supuestos "combatientes por la libertad", como fue el caso de los "contras" en Nicaragua; el intervencionismo militar como el Plan Colombia y las bases militares instaladas en todos los continentes; el apoyo logístico y entrenamiento de
escuadrones de la muerte, el asesinato de líderes políticos, etc.

Pero el voraz apetito de las grandes potencias se ha incrementado considerablemente y ha extendido sus objetivos territoriales después del descalabro del bloque del Este. Una de sus manifestaciones es la situación actual en Macedonia, con la
particularidad de que el principal responsable de la misma es el Gobierno de los Estados Unidos de América, ante la pasividad cómplice de las principales potencias de la Unión Europea, que así renuncian a asegurar la paz, la seguridad y la estabilidad en Europa , incluso contra sus propios intereses políticos y económicos.

Una cosa son las reivindicaciones de la minoría albanesa de Macedonia, que deben ser objeto de una negociación política, y otra muy distinta la agresión militar contra el territorio de dicho país llevada a cabo con total impunidad desde Kosovo por el UCK.

Es totalmente inverosímil que las grandes potencias con su KFOR, su OSCE, su OTAN y su Tribunal penal para la ex Yugoslavia, sean impotentes para neutralizar y desarmar a los agresores, restablecer la paz en Macedonia y arrestar y someter a juicio a los miembros de la UCK que han cometido crímenes de guerra en Kosovo y en Macedonia.

Algunas referencias a la pasividad unilateral de las grandes potencias, pueden encontrarse en el addendum del último informe del señor Dienstbier, relator para Yugoslavia de la Comisión de Derechos Humanos (E/CN.4/2001/47/add.1, párrafos 21, 23, 24, 27 y 28).

Las claves geopolíticas y geoeconómicas de la crisis en Macedonia las expone con claridad y precisión el profesor Chossudovsky, de la Universidad de Ottawa, en un documento titulado "America at war in Macedonia" (chossudovsky@videotron.ca), que ponemos a disposición de la Sala.

En síntesis se trata, entre otras cosas, del proyecto de controlar los yacimientos petrolíferos que bordean los mares Caspio y Negro y asegurar su transporte por un oleoducto desde el puerto búlgaro de Burgas hasta el de Vlore en Albania. En dicho proyecto están involucradas las transnacionales petroleras inglesas y estadounidenses BP-Amoco-ARCO y Texaco y la empresa
Halliburton Energy, del vicepresidente de los Estados Unidos, Dick Cheney. Esta última empresa construyó la base Bondsteel en Kosovo, la más grande base militar estadounidense en el extranjero desde la guerra de Vietnam. Para llevar a buen término dicho proyecto, los Estados Unidos necesitan controlar la región y para ello financian, arman y protegen al UCK (cuyos lazos con la mafia de la droga y de la prostitución son notorios) y tratan de impedir por todos los medios que el Gobierno legítimo de Macedonia se defienda de la agresión.

En efecto, mientras por un lado la Brigada de la UCK cercada por el ejército de Macedonia en Aracinovo, cerca de Skopje, pudo retirarse con todo su armamento bajo la protección de un batallón aerotransportado de los Estados Unidos y, según versiones, con sus 17 instructores de una empresa privada militar estadounidense (el Military Professional Ressources Incorporated-MRPI), por otro lado el 25 de julio último, la consejera para la seguridad del presidente Bush, señora Rice , fue a decirle al Presidente de de Ucrania que cese de vender armas al Gobierno legítimo de Macedonia.

Estados Unidos está utilizando en Macedonia una combinación de los métodos que empleó contra Guatemala en 1954 (ataque militar transfronterizo) y contra Nicaragua en el decenio de 1980 (apoyo total a la "contra", que Reagan llamaba los "combatientes por la libertad").

Controlar directamente una parte del territorio europeo es una vieja ambición de los Estados Unidos, que se remonta por lo menos a 1943, cuando el jefe de la administración aliada en Sicilia (AMGOT), el coronel estadounidense Poletti, se alió con la mafia y los terratenientes contra los campesinos que reclamaban tierras y para impedir la participación de los comunistatas en el
gobierno y la isla estuvo a punto de convertirse en un Estado de la Unión ( Francesco Rossi y Lino Januzzi , Lucky Luciano, 1973, edit. Bompiani, Italia).

En su reciente e ilustrativo libro "Requisitoires", (ed. L'Age de l'homme, Lausanne, marzo 2001) el general francés Pierre Gallois escribe: "Los Estados Unidos han sacado provecho de la guerra . En los Balcanes hicieron una nueva demostración de la impotencia y de la docilidad de los países del Oeste y del centro de Europa que se mostraron, una vez más, incapaces de
resolver solos los problemas del Continente" (pág. 48).
Es hora que la Unión Europea deje de comportarse como un satélite de los
Estados Unidos y asuma enteramente la responsabilidad de garantizar la paz, la seguridad y la estabilidad en Europa, comenzando por Macedonia.

Muchas gracias.

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