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ASOCIACIÓN AMERICANA DE JURISTAS
COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS
581 período de sesiones
Tema 9
martes 9 de abril 2002 - 17 hs.
Orador: Jairo Sánchez
Señor Presidente:
Después de los atentados terroristas del 11 de setiembre, el
Gobierno de los Estados Unidos, con el argumento de la " guerra
total al terrorismo " y contando con la extrema disponibilidad de
otros Gobiernos, extendió considerablemente su control militar,
político y represivo sobre todo el planeta, al servicio de las
estrategias de expansionismo de sus más grandes empresas transnacionales,
particularmente las petroleras y las que integran el complejo
militar-industrial, directamente representadas en el equipo gobernante.
La nueva doctrina nuclear de la superpotencia incluye la
utilización de armas nucleares en dos hipótesis hasta ahora no contempladas: la
destrucción de objetivos capaces de resistir un ataque con armas convencionales
y "acontecimientos militares sorprendentes", con lo que el chantaje y
el terror nuclear generalizado ha pasado a formar parte de la política
exterior de los Estados Unidos. Desde la guerra de Vietnam hasta la de
Afganistán dicho país ha utilizado, y continúa haciéndolo, armas con efectos
prohibidos por convenios internacionales, tales como el "agente naranja
(1), bombas de racimo, bombas "segadoras de margaritas" y ahora
bombas "termobaric" (2).
La Comisión debería pronunciarse claramente frente a la grave amenaza que
implica para toda la humanidad la política expansionista, agresiva y
belicista de los Estados Unidos, que se ha marginado del derecho internacional
de los derechos humanos en todos sus aspectos: civiles, políticos, económicos,
sociales, humanitarios y ambientales, desconociéndolos, violándolos y
oponiéndose invariablemente a las nuevas normas internacionales que tienden a
consolidarlos.
Dicho país está inclusive dispuesto a utilizar sus fuerzas armadas
para impedir que sus ciudadanos o sus amigos sean sometidos al futuro
Tribunal Penal Internacional(3).
En muchos países de todos los continentes se ha incrementado
considerablemente la criminalización en los hechos y en la legislación
de la protesta social y política y la represión con tintes racistas de
los inmigrantes, sean clandestinos o no.
En los ejercicios y en los manuales militares se incluye ahora abiertamente,
entre las hipótesis de conflicto, el combate contra los movimientos populares.
En la provincia argentina de Salta, teatro de fuertes protestas sociales , se
realizó como por azar el año pasado el Operativo Cabañas , en el que
intervinieron fuerzas militares de ocho países sudamericanos y de
Estados Unidos, con el fin de entrenarse para actuar, citamos
textualmente: "en un supuesto campo de batalla compuesto por civiles, organizaciones
no gubernamentales y agresores potenciales".
En el periódico "Objectif doctrine" del Estado Mayor de las fuerzas
armadas terrestres de Francia, se reflexiona acerca del
empleo de tropas en zonas urbanas donde la población es,
citamos textualmente: "a la vez blanco, instrumento y centro de gravedad
de conflictos" (www.cdes.terre.defense.gou.fr).
En lo que se refiere a violaciones de los derechos humanos en el continente
americano, queremos destacar tres situaciones.
En Estados Unidos se están aplicando normas represivas de excepción sin
precedentes en tiempos de paz y centenares de personas están en prisión sin
forma alguna de proceso, sin tener acceso a abogados y en muchos
casos sin que se sepa su paradero.
Es también preocupante el hecho de que el Gobierno de dicho país haya
instalado en la base de Guantánamo un campo de concentración que es una
" tierra de nadie " jurídica, donde no se aplican las garantías
establecidas en la Constitución de Estados Unidos ni las normas
internacionales en materia de derechos humanos y de derecho humanitario. La
Comisión y los Grupos de Trabajo y relatores temáticos deberían ocuparse de
esta situación.
En Colombia el conflicto interno, con su secuela de violaciones
generalizadas de los derechos humanos está convirtiéndose, con la implicación
directa de los Estados Unidos, en una guerra total que puede inflamar a
toda la región. La Comisión debería pronunciarse claramente a favor de una
solución pacífica y contra las injerencias militares externas que avivan
el conflicto.
En cuanto a Cuba, la Comisión debería hacer lo que no ha hecho hasta
ahora, es decir pronunciarse acerca de las consecuencias que tiene para el goce
de los derechos humanos por el pueblo cubano la agresión económica,
política y militar exterior, incluidos los atentados terroristas, que
viene sufriendo dicho país desde hace 40 años . Y también evaluar los
efectos indirectos de esa agresión, generadora de un
estado de tensión interna permanente en la isla caribeña.
La Asociación Americana de Juristas insta a los Estados
Miembros de la Comisión a no ceder ante las promesas y las amenazas de la
superpotencia y a tratar los temas que le competen con total objetividad e
imparcialidad y de manera no selectiva.
Muchas gracias.
(1) El agente naranja es otra de las armas químicas más conocidas.
Se trata de una combinación de dos herbicidas que, en pruebas hechas en selvas
tropicales africanas, mostró ser muy eficiente como defoliador de árboles. El
agente naranja contiene dos herbicidas, el ácido 2,4,D y el 2,4,5,T. Al ser
aplicado a los campos de cultivo, hace que las plantas crezcan demasiado rápido
y mueran antes de producir sus frutos.
En la guerra de Vietnam fue utilizado para hacer que los árboles perdieran sus
hojas y que de esta manera no se pudiese esconder el enemigo, aunque sin tener
en cuenta el daño que se pudiera causar a largo plazo al ambiente y a las
personas.
Años después se ha visto el daño, pues grandes extensiones del territorio
vietnamita se volvieron áridos, la población ha desarrollado cáncer y se han
dado malformaciones en los recién nacidos.
Los excombatientes estadounidenses que estuvieron en contacto con estos
herbicidas en Vietnam han pedido una indemnización de 180 millones de dólares
por el deterioro de su salud. El uso del 2,4,5,T ha sido prohibido en los
Estados Unidos y en algunos otros países.
El agente naranja que se aplicó sobre los bosques de Vietnam venía contaminado
con dioxina, una sustancia altamente tóxica que provocó estos trastornos en la
salud que denunciaron los veteranos de la guerra de Vietnam.
Si más de 50 000 excombatientes de Vietnam pudieron demostrar que fueron
dañados por el agente naranja, ¿cuántos vietnamitas habrán sido dañados? Esto
no se sabe, pero deben ser indudablemente muchos más de 50 000.
(2) The BLU-118B thermobaric bomb, known as the "Big Blue
Two", dropped for the first time in Afghanistan by US navy planes, is
designed to kill people in caves and bunkers without collapsing the structures,
writes Richard Norton Taylor.
This enables search teams to enter the area to identify bodies.
The 2,000lb laser-guided bombs penetrate complexes and disperse clouds of
explosive particles which are detonated by a delayed-action fuse. The blast
sucks up oxygen, creating a blast which collapses lungs, breaks eardrums, and
pulls out eyes.
The disarmament spokesman at Greenpeace, William Peden, said yesterday that
thermobaric bombs should be classified as similar to weapons of mass
destruction. "They are inhumane and should not be used in a conventional
war context," he said.
(3) Meanwhile, the US State Department -- taking advantage of the frenzy and
confusion that followed the terrorist acts -- endorsed the American
Service-members Protection Act (ASPA) on November 5. The legislation
authorises the US to use force to "liberate" any US or allied persons
detained on behalf of the proposed International Criminal Court (ICC), which
will be based in The Hague, Netherlands. It also prohibits US military
assistance to those states that ratify the ICC treaty except for NATO
members and some major non-NATO allies.
The New York based Human Rights Watch described the new law as an attempt to
undermine the establishment of a permanent war crimes court. "The United
States is forging a global coalition against terrorism, and the State
Department has just endorsed a bill that authorises an invasion of the
Netherlands," said Richard Dicker, director of the International Justice Programme at HRW. "This makes no sense. It hardly seems like a good moment
for the US to be threatening sanctions against dozens of countries simply
because they want to bring to justice the perpetrators of crimes against
humanity."
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