DECLARACION DE LA A.A.J. SOBRE LA AGRESIÓN DE U.S.A. CONTRA CUBA

Las dictaduras genocidas que soportó América Latina durante las décadas de los 60/70, caracterizadas por las desapariciones forzadas, los asesinatos, las torturas, el encarcelamiento sin el debido proceso, el extrañamiento y el exilio, del que fueron víctimas centenares de miles de hermanos, y que impregnan de dolor a la sociedad latinoamericana y caribeña, la disolución de los partidos políticos, la falta de elecciones -en algunos casos durante decenios-, la supresión de la libertad de expresión, los condicionamientos a la soberanía popular de los procesos de transición, el endeudamiento externo, la destrucción del aparato productivo y la entrega de los servicios públicos al capital extranjero, fueron impulsadas, apoyadas o toleradas por la potencia continental hegemónica, los Estados Unidos de Norteamérica. Esos regímenes recibieron financiamiento y fueron sus aliados fieles en la ONU y la OEA. Es la misma potencia que invadió y ocupa Afganistán e Irak, donde practica el asesinato de civiles y la tortura, conforme a los manuales diseñados por la CIA, similar a los que sirvieron para la educación de militares y policías latinoamericanos en la Escuela de las Américas, durante la plena vigencia de la doctrina de la seguridad nacional. En cambio, a Cuba, donde no existen desaparecidos, asesinados ni torturados, se le aplica desde hace más de cuarenta años un bloqueo económico cada vez más acentuado, que provoca tremendas privaciones a su pueblo y dificultades a su desarrollo, además de impulsar continuamente la actividad terrorista de las bandas asentadas en Miami.

 

Ahora la Administración Bush acaba de aprobar nuevas medidas que recrudecen el bloqueo, impiden la asistencia familiar y los viajes de los cubanos residentes en Estados Unidos, sancionan a los países que comercian con Cuba, asignan todos millonarios para organizar acciones contra la estabilidad política cubana, pretenden colocar un avión de guerra en permanente vuelo en torno al mar territorial de la Isla para lanzar transmisiones ilegales hacía allí y obstaculizar las emisiones radiales y televisivas del país.

 

Ello constituye una agresión desde el punto de vista del derecho internacional, ataca la soberanía nacional de Cuba y de terceros países, en violación de normas fundamentales del derecho internacional, consagradas en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, la Carta de la OEA, la Convención Americana de Derechos Humanos, la Organización de la Aviación Civil Internacional, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, entre otros. Con independencia de la simpatía o la crítica respecto al gobierno cubano, sólo los desmemoriados, mal intencionados o ingenuos, pueden creer que los motivos del encono de la gran potencia provienen de la restricción a los derechos políticos y a la libertad de prensa en ese país.

 

La verdadera razón es que Cuba, -a pesar de las dificultades, y los defectos inherentes a toda aventura humana-, es un ejemplo de distribución de la renta nacional que garantiza -dentro de los límites de sus posibilidades- salud, educación, cultura, seguridad social, dieta alimentaria mínima, deporte y recreación para el conjunto de su población, y ello es un ejemplo pernicioso para el sistema neoliberal que se quiere mantener en el continente. A esto se añade una política internacional que los EE.UU considera contraria a sus intereses. El pueblo cubano, como todos, tiene el derecho de decidir, sin interferencias externas, sobre su régimen político, económico y social, y superar cualquier discordia entre la efectiva vigencia de los derechos económicos, sociales y culturales, y las restricciones a los civiles y políticos, ya que unos garantizan a los otros. La preservación de ese derecho es esencial para que cada uno de nuestros países pueda elegir su propio destino, y construir una sociedad diferente al modelo que pretenden imponernos, en la cual crece la marginalidad y el empobrecimiento de la inmensa mayoría.

 
En consecuencia, la Asociación Americana de Juristas:

  1. Expresa su repudio a las medidas de acentuación del bloqueo y la agresión contra Cuba por los Estados Unidos;
  2. Llama a todos los gobiernos, especialmente a los latinoamericanos, a reclamar al gobierno de USA el inmediato cese del bloqueo contra Cuba, y manifestar su solidaridad con el gobierno y pueblo cubano, con acciones concretas, incrementando los lazos diplomáticos, culturales y comerciales, favoreciendo su integración con el Mercosur, el Pacto Andino y demás organismos que favorecen la construcción de la unidad latinoamericana y caribeña.

13 de junio de 2004.

 

Clea Carpi da Rocha

Presidenta

 

Vanessa Ramos

Secretaria General

 

Beinusz Szmukler

Presidente Consejo Consultivo